Ritual de Microdosis guiado - Liberazione

Ritual de Microdosis guiado - Liberazione
Salud Mental✨ con Alan Disavia
Ritual de Microdosis guiado - Liberazione

Aug 06 2026 | 01:00:00

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Episode August 06, 2026 01:00:00

Show Notes

Meditación para potenciar tu experiencia de microdosis.

MOMENTO RECOMENDADO: A la mañana temprano, en ayunas. Idealmente jugo exprimido de 1/2 limón.

INTENSIDAD: MEDIO

BUENO PARA: cuando te cuesta liberar tensión. Cuando lo que te protegió hace años hoy te pesa. Cuando seguís con todo encima porque parar te parece perder tiempo, y largar se siente como perder algo. Para aflojar esa resistencia y animarte, de a poco, a dejar ir lo que ya hizo su trabajo.

Quizás te parezca un ejercicio demasiado simple. Solo te pido una cosa: seguí las instrucciones y comprobalo por vos mismo. Esto no se aprende de otra manera.

Lo vas a notar la primera vez que algo afloje de verdad: queda un espacio libre, y la próxima vez cuesta un poco menos.

Que lo disfrutes!

Alan.

Para citas y consultas: www.alandisavia.com

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Episode Transcript

[00:00:02] Speaker A: Mi nombre es Alan Di Savia. Soy médico psiquiatra y psicoterapeuta. Y estás escuchando Salud Mental. Gracias por caminar conmigo en este viaje de microdosis. Permitir estar en este momento, sin expectativas, sin apuro, solo acá y ahora. Te cuento que en este episodio toda la música está hecha por mí para este ritual. Así que con suavidad, cerrá los ojos. Y recibí este regalo de mi coraz. Vamos a pasar juntos este rato. No tenés que hacer nada, solo disfrutar. Esto es para vos. Conmigo estás en un espacio seguro. En este momento estoy haciendo un círculo de calma y protección. Que te envuelve. Este es tu momento. Disfrutalo. Qué ventoso está hoy. Cómo mueve las hojas, Barre, arrastra. Qué loco el viento. Pensar que es aire no más. Nada más que aire moviéndose. El aire. Bueno, vamos a empezar por el aire. Este es tu momento. Para hacer lugar a lo que traigas. Lugar para descansar, Para aflojar, Para soltar. ¿Qué es soltar? Soltar es aflojar la mano. Y también la mandíbula, La panza, El pecho. Y lo que venís sosteniendo sin darte cuenta. Y cuando algo se suelta, Queda un espacio libre. Y cuando queda un espacio libre, Hay una liberación. Vamos a empezar por el aire, que es lo primero que se puede meter en ese espacio. A ver si empuja algo que tenga que salir. Dale. Empecemos respirando. El aire entra por la nariz y sale por la boca. Seguí mi ritmo. Trata de imitar mis tiempos, mis sonidos, mi respiración. Dale. Así que al exhalar, que la voz se afloje y caiga. Hace un sonido como soltando esa voz. Sentí como se afloja. Sentí como se afloja. Dale. El aire empujó lo que pudo. Y lo que no salió. Lo que no salió, sigue adentro. Pero sigue adentro porque el cuerpo lo tiene apretado. Así que ahora vamos a recorrerlo. Y vas a encontrar dónde. Y cuando lo encuentres, vamos a hacer algo contraintuitivo. Vas a tensarlo más antes de aflojarlo. Parece al revés y no lo es. El cuerpo suelta mejor desde arriba que desde la mitad. Así que empecemos por la mandíbula. Apreta los dientes fuerte, pero sin que duela. Satén, saténé, sostené y aflojá. ¿Sentís la diferencia? Ahora el entrecejo fruncí como si te molestara el sol. Fuerte, fuerte, fuerte. Sostené, sostené. Así, frunciendo. Y afloja. Ahora los hombros. Subilo hasta las orejas. Como si estuviera haciendo el gesto de qué me importa. Sostené, sostené, sostenÉ. Y soltá. Que caigan solos. Ahora la panza. Metela para adentro. Dura. Apretá con fuerza. Sostené, sostené. Y afloja. Ahora la garganta. Pero esta distinta. Va con aire. Tomá aire y aguantalo. Que se llene el cuello. Sostené, sostené, sostené. Y afloja. Muy bien. Ahora los pies. Apretalos. Apretalos fuerte. Contraelos. Mantené, mantené. Y afloja. Ahora apoyá el mentón sobre el pecho, como mirando para abajo. Pone tus dos manos en la nuca. Presioná levemente hacia abajo. Presioná. Sostené y afloja. Ahora abrázate y sostené los hombros con las dos manos. Como si te estuvieras dando un abrazo. Apretá fuerte o fuerte. Sostené, sostené. Y afloja. Soltaste. Apretaste, sostuviste y soltaste. Cuando algo se suelta, queda un espacio libre. Y cuando queda un espacio libre, hay una liberación. ¿Cómo te sentís? A mí el cuerpo todavía me vibra un poco. Prenormal. Se está relajando. Está liberando tensión. Es una buena señal. Vamos al agua. Imagínate un río. No uno grande, uno tranquilo, angosto, de agua cristalina. Estás en la orilla, el cuerpo apoyado en la tierra. Es esa hora que la luz se pone dorada y todo se aquieta. Escucha el agua. Mira ese ruido bajo, constante, que no te pide nada. Ahora lleva tu atención al cuerpo. Fíjate si en algún lado hay alguna incomodidad, algo apretado, algo tenso, algo que moleste un poco. Casi siempre está en el pecho o en la garganta o en la boca del estómago. No lo arregles, solo encontralo. Y cuando lo tengas, quédate ahí. El agua pasa sola y limpia. Deja que pase por esa zona. ¿Eso que estás sintiendo, tiene peso? No es una idea. Tiene carga. ¿La sentís? Imaginate que ahí adentro esa carga empieza a juntarse. Todo lo que venías llevando sin darte cuenta. El miedo, la bronca, la culpa. Lo que no dijiste. Lo que dijiste no pudiste sacarte de encima. Lo que te arrepentís de no haber hecho o dicho. Y mientras se junta, se va poniendo sólido. Se hace piedra. Fíjate cuántas son, de qué tamaño, si están frías o tibias. Esas piedras no parecieron porque sí. Cada una fue una manera de cuidarte, de estar alerta, de no volver a pasar por lo mismo. Y la llevaste mucho tiempo. ¿Y el cuerpo? El cuerpo aguanta todo. Por eso soltarlas no es tirarlas. Es reconocer que ya hicieron su trabajo. Mirá, a unos metros tuyos hay un bote de madera vieja. Está atado junto a un tronco con una soda. Está vacío y te está esperando. Signo puro. Empezá a sacar las piedras una por una. Cada vez que sacas una, se despega de tu cuerpo y queda apoyada en el fondo del bote. No hace falta que sepas qué es cada una. Alcanza con que salga. Seguí poniéndolas. Si alguna no quiere salir, déjala. Hoy no es su día. Mirá el bote soy yo. Parece que está más hundido. Ahora está cargado. Y mirá, la soga está tensa. El agua tira y ella aguanta. Pero no tenés que desatar nada. Mirá, el nudo está viejo. El agua lo aflojó. El tiempo lo aflojó, mejor dicho. Y en un momento, sin ruido, se suelta. La punta de la soga cae al agua. Y la corriente toma el bote. Va despacio al principio. Con cada exhalación se aleja un poco más. Mirá. No hace falta despedirse, no hace falta entender. Solo mirá. Ahora está lejos. Se ve chiquito. Está doblando la curva en el río. Ahora sí lo perdí de vista. ¿Cómo te sentís? Yo estoy tranquilo. Ahora volvé a ese lugar del cuerpo donde estaban las piedras. Poné tu atención ahí. Fíjate que no quedó un hueco, ¿Viste? Quedó lugar, que no es lo mismo. Deja que el aire de tu respiración y el agua del río entren ahí. Que circulen por esa zona que estuvo ocupada mucho tiempo. Quizá pueda parecer alivio. También puede aparecer una lágrima. A veces vienen juntas, pero está bien. El cuerpo cuando afloja, a veces habla. Y cuando afloja queda un espacio libre. Y cuando queda un espacio libre hay una liberación. Bueno, vamos de a poquito, volviendo al cuerpo. Empieza moviendo los dedos de los pies, Las manos, La espalda. Si tienes ganas, estírate. Cuando quieras. Abrí los ojos sin apuro. Que la luz entre de a poco. Sentí como tu energía ha cambiado. Recién empieza el día y mira cómo lo empezás. Te voy a dejar unos minutos para que siembres tu intención para el día de hoy. Gracias por compartir este momento conmigo. Estamos conectados y unidos unidos de corazón. Un beso grande. [00:41:52] Speaker B: Bueno, vamos a empezar sin apuro y con atención. Yo te acompaño, déjate llevar, vamos juntos a tu intención. Para mí una intención es viento en la vela nomás. No rema, pero da dirección y con eso ya sabes a dónde vas. Pregúntate por qué la querés, tomate el tiempo de contestar Porque cuando sabes tú por qué, el cómo se te va como dar. Quiero convertirme en una persona que deja que se venga a completar. Quiero convertirme en una persona que lo que salga solo no lo vas a forzar. Nada que no sea primero identificado puede ser cambiado. Lo que se nombra asusta menos, está comprobado. Puede ser tu salud, tu descanso, tu manera de estar y de andar. Puede ser alguien que querés o puede ser vos que también contás. Quiero convertirme en una persona que cuida el cuerpo que la trajo hasta acá. ¿Quiero convertirme en una persona que se habla con ternura cuando está mal que sea chica que entre en el día escribila que escrita queda más lo que te pasa por la mano se te graba de otra manera Pro ahora vela dónde estás, a qué hora? ¿Qué vas a decir? Una intención con día y con hora tiene muchas más chances de existir. Ponete la mano en el pecho y repetila una vez más. Lo que no se ejercita se debilita. La repetición es la madre de la neuroplasticidad. Quiero convertirme en una persona que sabe cuándo se ve y cuando sostener. Quiero convertirme en una persona que acepta lo que no puede cambiar. Con calma, no hay que correr. Quiero convertirme en una persona que. [00:46:41] Speaker A: Y hay seguos.

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