Episode Transcript
[00:00:02] Mi nombre es Alan Dizavia.
[00:00:04] Soy médico, psiquiatra y psicoterapeuta.
[00:00:08] Y estás escuchando Salud Mental.
[00:00:32] Vamos a dormir.
[00:00:42] Bueno, ya estás en la cama.
[00:00:48] Toma aire y soltalo despacio.
[00:01:02] Otra vez. Toma aire y soltá.
[00:01:19] Antes de soltar del todo, una sola cosa.
[00:01:25] Pensá a qué hora querés despertarte mañana.
[00:01:30] Hay una parte tuya que ya sabe hacerlo, programarla.
[00:01:42] Listo.
[00:01:45] Eso ya no es tu problema.
[00:01:53] Por algo estás acá.
[00:01:55] ¿Sí?
[00:01:58] Así que permitir estar en este momento. Momento sin expectativas, sin apuro.
[00:02:10] Solo acá y ahora.
[00:02:19] Y con suavidad.
[00:02:21] Cerrá los ojo.
[00:03:07] Tu cuerpo está recostado en una pequeña barca de madera.
[00:03:22] Plana, Con el fondo suave y curvado, Vieja y sólida.
[00:03:59] Estás en el río Arno, en Florencia, Italia.
[00:04:26] La barca no tiene remos.
[00:04:32] Nadie la conduce, nadie la maneja.
[00:04:44] La corriente del río Arno, lenta a esta hora de la tarde, te lleva sola.
[00:05:07] Vos solo estás ahí, meciéndote.
[00:05:32] El fondo de madera está tibio todavía se siente el calor del sol de la tarde.
[00:05:58] Y debajo, el río pasa con su murmullo constante, Bajo, Suave.
[00:06:19] Como una voz que no dice nada, pero acompaña.
[00:06:38] La barca se mece apenas.
[00:06:44] El Arno es ancho acá, más abierto que un canal.
[00:07:03] Hay cielo, mucho cielo sobre vos.
[00:07:18] Y el cielo de Florencia a esta hora es el de ese azul que empieza a oscurecerse por los bordes.
[00:07:29] Pero todavía guarda luz en el centro.
[00:07:40] Respiras con el ritmo del agua.
[00:07:46] Inhalas frescura, exhalas calma.
[00:08:02] Y la respiración te lleva más cerca, a un sueño profundo y reparador.
[00:08:17] El sueño se vuelve inevitable.
[00:08:40] A la derecha, los edificios del lugar no pasan despacio.
[00:08:52] Ocre, Siena, terracota.
[00:09:04] Los colores que Florencia aprendió de sus propias colinas.
[00:09:26] Las fachadas tienen siglos de sol acumulado.
[00:09:40] Y a esta hora lo devuelven todo.
[00:09:50] Ese calor que guardaron en una luz que parece venir desde adentro de la piedra.
[00:10:29] La corriente te lleva hacia el Ponte Vecchio.
[00:10:35] No pasas por debajo.
[00:10:39] La barca se desliza al costado por el agua más tranquila junto a la orilla.
[00:11:03] Y desde acá ves el puente de otra manera.
[00:11:15] Las tiendas de oro que llevan siglos colgadas sobre el río, con sus ventanitas encendidas.
[00:11:30] El reflejo de ese oro tiembla en el agua cerca de la barca.
[00:11:44] Destellos dorados que se rompen y se arman de nuevo con cada pequeño movimiento del río.
[00:12:07] Cruzas y el puente se queda atrás.
[00:12:37] El río sigue.
[00:13:17] Más adelante El Arno tiene una pescalla, un muro bajo de piedra que cruza el río de orilla a orilla.
[00:13:41] Y en el agua, al pasar por encima, hace un sonido.
[00:13:55] No es el sonido de las olas.
[00:13:59] Es más constante, más parejo, Como una lluvia muy suave que no para nunca.
[00:14:26] La barca se acerca despacio.
[00:14:31] Y ese sonido crece.
[00:14:36] Suave.
[00:14:41] Hasta rodearte.
[00:14:50] Y eso te tranquiliza.
[00:15:03] Es el sonido del Arno.
[00:15:05] Desde siempre, los florentinos lo escuchan sin escucharlo, desde hace siglos, como parte del silencio de la ciudad.
[00:15:31] Y ahora vos también lo escuchás.
[00:15:41] Como parte del silencio, como fondo de todo.
[00:15:54] El sueño se vuelve inevitable.
[00:16:28] La barca pasa la pescaia.
[00:16:35] El murmullo del agua se aleja despacio hasta volver a hacer ese susurro bajo de antes.
[00:17:14] Y entonces, desde algún lugar arriba, aparecen los vencejos.
[00:17:28] Decenas, tal vez cientos, volando en espiral sobre el río, rozando el agua y subiendo otra vez.
[00:17:53] Su grito, agudo y breve, se multiplica en el cielo.
[00:18:21] Es el Arno al atardecer.
[00:18:28] Este ruido, estos pájaros, pertenecen a Florencia, como las cúpulas o los cipreses.
[00:18:56] Y después, tan rápido como llegaron, se van.
[00:19:08] El cielo queda vacío.
[00:19:14] Y el silencio que dejan es más profundo que antes.
[00:19:26] El sueño se vuelve inevitable.
[00:19:47] Ahora la luz cambia.
[00:19:56] No de golpe, despacio, como cuando alguien gira una perilla. Muy lentamente.
[00:20:22] El oro se vuelve cobre, El cobre se apaga en rosa.
[00:20:55] Y el rosa se va disolviendo en el azul de la noche que viene desde las colinas.
[00:21:29] Miras hacia arriba, a la derecha, hacia el ultrano.
[00:21:48] Y en la cima de la colina, entre los cipreses, aparece San Miniato al monte.
[00:22:09] Su fachada de mármol verde y blanco capta la última luz del día.
[00:22:21] Brilla sola, quieta, sobre todo lo demás.
[00:22:36] Esa iglesia tiene 900 años.
[00:22:52] Ha visto el Arno crecer y bajar, desbordarse y secarse.
[00:23:13] Ha visto a Florencia arder y reconstruirse.
[00:23:22] Y sigue ahí, en la colina, recibiendo la luz de cada tarde.
[00:23:44] Algo en esa permanencia te calma.
[00:23:55] Profundamente.
[00:24:19] El sueño se vuelve inevitable.
[00:25:15] La noche entra desde las colinas.
[00:25:26] La sombra de los cerros avanza despacio sobre la ciudad, Sobre los tejados, Sobre el río.
[00:25:52] Y cuando llega el agua, el Arno se oscurece y se vuelve espejo.
[00:26:19] Los primeros faroles del lugar no se encienden.
[00:26:26] No todos juntos, de a uno, a su tiempo.
[00:26:42] Sus círculos dorados flotan sobre la superficie del río.
[00:27:18] Desde algún taller del Ultrarnos llega un olor a cuero trabajado.
[00:27:31] Mezclado con el frescor del agua.
[00:27:43] El olor de los artesanos que llevan siglos curtiendo cuero.
[00:27:50] En los mismos callejones, detrás de las mismas puertas de madera.
[00:28:05] La ciudad está viva, pero tranquila.
[00:28:20] Las mesas de los restaurantes se llenan de gente que habla bajito.
[00:28:36] Pasos sobre el empedrado.
[00:28:40] Lejos, Una risa que se apaga rápido.
[00:29:02] Y después, nada.
[00:29:10] Solo el río.
[00:29:41] La barca se balancea, Suave como una cuna.
[00:30:08] Cada movimiento del agua te lleva más y más a un sueño profundo y reparador.
[00:30:30] El sueño se vuelve inevitable.
[00:30:52] Y desde arriba, desde la colina oscura donde San Miniato ya no se ve, llega el sonido de una campana.
[00:31:14] Una sola, redonda, lenta.
[00:31:36] Su vibración baja por la colina, Cruza los tejados.
[00:31:57] Y llega al río.
[00:32:14] Y el Arno la recibe y la lleva con voz río abajo.
[00:32:35] Te dejas llevar por esa vibración.
[00:33:01] La respiración se hace más profunda, El cuerpo se afloja, La mente se calma.
[00:34:04] El sueño se vuelve inevitable.
[00:34:28] Mientras dormís, algo invisible está pasando.
[00:34:39] El cerebro guarda lo que sirve, suelta lo que no.
[00:34:57] El cuerpo se repara, El sistema nervioso se reordena.
[00:35:26] La memoria se acomoda sola, en silencio.
[00:35:49] Mañana te vas a despertar con otra cabeza, Más liviana, más clara, descansada.
[00:36:15] El día va a fluir, Vas a poder con lo que te propongas.
[00:36:36] Y vas a ver más claro qué cosas importan y cuáles no.
[00:36:59] Soy una persona valiosa, capaz.
[00:37:11] Y eso se nota, sobre todo cuando descansas bien.
[00:37:24] Todo eso se está acomodando solo.
[00:37:33] Mientras la barca te mece sobre el río Arno.
[00:37:55] El aire acaricia la cara, El cuerpo se suelta, La mente se aquieta.
[00:38:33] Solo queda el río, la luna sobre el agua y tu respiración.
[00:39:00] Estás en un espacio seguro.
[00:39:10] Estás en calma y en protección.
[00:39:21] En este estado, el sueño se vuelve inevitable.